El Temazcall

temazcal

El temazcal es otra maravilla histórica que proviene de la cultura nahúatl y maya que nos ha heredado su gran uso medicinal y holístico. Su rastro más antiguo se halló en las zonas arqueológicas de Palenque en México y Piedras Negras en Guatemala y se estima que tiene una antigüedad de 1200 años.

La raíz nahua de la palabra es “temaz” que significa vapor y “calli” que significa casa, aunque en maya se le llama zumpul-ché. El temazcal es una construcción de madera o de cemento que no mide más de un metro y medio de alto. Pueden ser circulares o cuadradas y hay de diferentes capacidades. En el centro hay un tipo de agujero en el que se colocan las piedras volcánicas ya prendidas con anterioridad. A estas piedras se les llama también “abuelas”.

Normalmente se relaciona la experiencia en el temazcal con la entrada a un útero. El procedimiento del temazcal es simple, después de que entran los participantes al recinto, se van metiendo las piedras. Se cierra la puerta dejando el interior en una completa oscuridad. Posteriormente, uno de los integrantes o el que guía del ritual, vierte agua sobre las piedras para generar calor y hacer que los asistentes comiencen a sudar desde el primer minuto.

Hay diferentes estilos y tradiciones para llevar a cabo el ritual, en unas se hacen cantos espirituales y se tocan instrumentos. En otras solamente se sacan las hierbas de olor para generar la terapia necesaria a cada integrante.

Hay también una usanza de pasarse hierbas medicinales por el cuerpo sanando cualquier parte que no esté en completo balance.

Ya que los poros de la piel están abiertos debido al calor, es un buen momento para poner sábila en la piel. Este baño tradicional tiene muchísimos beneficios físicos. Algunos de ellos son la estimulación del sistema linfático, el cual desecha toxinas, el mejoramiento del balance de la temperatura corporal, la estimulación del metabolismo que permite que el cuerpo sude lo que tiene que sudar cuando se hace una actividad física. También tonifica la piel y depura las vías respiratorias y el aparato digestivo. Ayuda a problemas óseos, musculares y ginecobstéricos. Y por si faltaba más, equilibra el PH acido-alcalino de la sangre.

En su uso original, existía la tradición de bañar a una madre después del parto en el temazcal con hierbas medicinales para que su matriz se contrajera. No se utilizaba el baño tan caliente en esta modalidad pero se dice que el calor calmaba los dolores y facilitaba la salida de restos placentarios y toxinas, así como estimulaba la producción y conducción de leche.

Un uso del común “sauna” o “vapor” con mucho más fondo y sentido medicinal que no sólo trata el cuerpo físico, sino que provoca un balance también espiritual y mental, ya que por el tiempo que estás dentro, tu cuerpo se conecta con tu mente encontrando ese equilibrio tan fácil de perder en la vida cotidiana.

 

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